A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Donde hay patrón no manda criado.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
No fío, porque pierdo lo mío.
No hay altanería que no amanece caída.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Contra un padre no hay razón.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
La noche es capa de pecadores.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Nadie se meta donde no le llaman.
Nadie apalea a un perro muerto.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
De saltamontes a chicharra poco marra.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Buena cara dice buen alma.
Malos humores salen con buenos sudores.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Por unos pierden otros.