Ahora sí se monto la gata en la batea
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Quien escribe mucho desvaría
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Qué bien canta María después de la comida.
Irse por los cerros de Úbeda.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Ningún rencor es bueno.
A tal amo tal criado.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Madrastra, madre áspera.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Ávila, santos y cantos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Más vale maña que fuerza.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.