Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Más honor que honores.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Éramos pocos y parió la abuela.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
De sabios es cambiar de parecer.
La fe infundada en la autoridad no es fe
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Barba roja, mucho viento porta.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
A jugar y perder, pagar y callar.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
El que no se embarca, no se marea.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Quien ama, teme.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Cuando Dios borra, escribir quiere.