El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Año bisiesto, año siniestro.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
El río, por donde suena se vadea.
El dolor embellece al cangrejo.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
A veces se llora de alegría.
Hasta la belleza cansa.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Entender lo bello significa poseerlo
Quien no sabe dar sabe recibir
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
A virgo perdido nunca falta marido.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
La contradicción es la sal del pensamiento
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
El que ríe el último, ríe dos veces.
El tiempo es el mejor consejero
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Atender y entender para aprender.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Quien no llora, no mama!
Escatimar y dar a putas.
Como es el padre, así es el hijo.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Atrás viene quien las endereza.
Una obra acabada, otra empezada.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.