Dios habla una lengua extranjera.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Hay que hacer de tripas corazones.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Leer entre renglones.
En la casa del cura siempre hay hartura.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Febrero el corto, el pan de todos.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Contra la gota, ni gota.
Dame rojura y te daré hermosura.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Guerra avisada no mata soldado.
O la bebes o la derramas.
Toda desgracia es una lección.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
En toda guerra está mezclada una mujer.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.