Agua vertida, mujer parida.
Olla remecida u olla bien cocida.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
La ocasión es la madre de la tentación.
Llegar y besar el santo.
La lealtad se paga.
Después de que baile bien aunque sea fea.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
La buena mula en el establo se vende.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
El amor es eterno, mientras dura.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
El amor entra por los ojos.
La que da beso da d'eso.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Cual es el rey, tal es la grey.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Los mejores consejos, en los más viejos.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El hombre es para el hombre un espejo.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.