A gusto de los cocineros comen los frailes.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Tu hablar te hace presente.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
La mala costurera, larga la hebra.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Peso y medida, alma perdida.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Mas mata la duda que el desengaño.
Juntos en las duras y en las maduras.
Antes de criticar, mírate la cola.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Más vale un hoy que diez mañanas.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Tal para cual.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.