¡Ay de la casa donde no se hila!.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Más fea que una patada en la canilla.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El vino y la verdad, sin aguar.
Caer es más sencillo que levantarse.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Comida hecha, amistad deshecha.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
El hable es plata, el silencio es oro.
Cada cual mire por su cuchar.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
El burro hablando de olotes.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Sin viento no hay oleaje.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
El amor iguala a los que se aman.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Son más los días que las alegrías.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Cada villa, su maravilla.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.