Quien tenga tiempo que no espere
Primero mis dientes y después mis parientes.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Hace más la raposa que la curiosa.
Juego de manos, rompedero de ano.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Aramos, dijo la mosca al buey.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
A la cama no te irás sin saber algo más.
A fullero viejo, flores nuevas.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
El toro y el melón, como salen, son.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Agua que no has de beber, déjala correr.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Agua y sol, tiempo de requesón.
Febrero el corto, el pan de todos.
Casado, pero no capado.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.