La mano que da está por encima de la mano que recibe
El triunfo de los crueles es breve
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
La barca pasa, pero el río queda.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Ruego de Rey, mandato es.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Santo que mea, maldito sea.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Una espina en el ojo.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
El verano muere siempre ahogado
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Después de la risa viene el llanto.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
El río pasado, el santo olvidado.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.