Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Bella por fuera, triste por dentro
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Quien no llora, no mama!
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Jamás olvidó el que bien amó.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Juan Segura vivió mucho años
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
La intención hace la acción
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Beber, hasta la hez.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Copas son triunfos.
Amor y señorío, no quieren compañía.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Reniego de plática que acaban en daca.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Oír campanas y no saber dónde.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
El mejor espejo es un ojo amigo.