Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Lo que abunda no daña.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Te has puesto como un choto con dos madres.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Mal reposa la vida dudosa.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
No lo hurta, lo hereda.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Gato llorón no pesca ratón.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Siempre es mejor el vino.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
No estrujes tanto la naranja, que amargue el zumo.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
A gran culpa, suave comprensión.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Mal es acabarse el bien.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Todos son buenos, más mi capa no parece.
Quien empiece el juego que siga con él
Aterriza que no hay tocón.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Jugar y perder bien puede suceder.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Alforjas llenas quitan las penas.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Las deudas de juego son deudas de honor.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.