Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Vayan las verdes por las maduras.
Dame dineros y no consejos.
Buena barba, de todos es honrada.
Más vale morir de risa que de ictericia.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Jugar la última carta.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Ayer putas y hoy comadres.
Quien sabe adular sabe calumniar.
A buenas horas, mangas verdes
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Buena es la costumbre en el bien.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
La manda del bueno no es de perder.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Cantad al asno y soltará viento.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
A árbol caído, todo son piedras.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Esto está color de hormiga.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
La paciencia es la llave del paraíso.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
La sangre, pesa más que el agua.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Porfía mata venado, que no venablo.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Fuiste doncella y viniste parida.