El amigo no es conocido hasta que está perdido
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Cazador, mentidor.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Hierba segada, buen sol espera.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
El que porfía mata venado.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Cada cual en su corral.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Febrero, siete capas y un sombrero.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Gallo viejo con el ala mata.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
A fuego y a boda va la aldea toda.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
El diablo está en los detalles.
Por la peana se adora al santo.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Un ruin ido, otro venido.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Pan tierno, casa con empeño.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor.
Donde dije digo, digo Diego.
A quien presta nada le resta.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Al gorrino y al melón, calor.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Honra sin provecho la digo pecho.
Unos por otros, la casa sin barrer.
La mujer y la gallina, pequeñina.