El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Las novedades son la sal de la vida.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
El que come solo, muere solo.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
El que se casa, quiere casa.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Juegos de manos son de bananos.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
La muerte tiene las piernas frías.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
La que no baile, de la boda se marche.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Más perdido que un moco en una oreja.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Toma y daca.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.