Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La alegría es gemela
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
La menta, el amor aumenta.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Noche toledana. (Irse de farra).
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
¿Mirón y errarla?.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
A enemigo que huye, puente de plata.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Matar un tigre.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Lo raro es caro.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Hablar con el corazón en la mano.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Más peligroso que chocolate crudo.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
De tales devociones, tales costurones.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Tal vendrá que tal te quiera.
Cada pájaro lance su canto.