Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Buena vida, padre y madre olvida.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Muchos componedores descomponen la novia.
A malos ratos, buenos tragos.
Reniego de señora que todo lo llora.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
El que canta, sus males espanta.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Ahora adulador, mañana traidor.
La fe no tiene miedo.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
El dinero hace al hombre entero.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
No gastés pólvora en chimancos.
Lo estancado se pudre.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Amor de dos, amor de Dios.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Estar como caimán en boca de caño.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
El hombre haragán trabaja solo al final.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Quien escribe mucho desvaría
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.