Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
El hambre es una fea bestia
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
La primavera la sangre altera.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Cruz y raya, para que me vaya.
Cerrado a cal y canto.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
A malos ratos, buenos tragos.
Quien no arde en llamas no inflama
Ahora adulador, mañana traidor.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
A rey muerto, principe coronado.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Sin harina no se camina.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Marido, comprad vino; que no lino.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Es mejor pecar poco que confesar mucho
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
El dinero hace al hombre entero.