Después de un gustazo, un trancazo.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
La primavera la sangre altera.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El hambre es una fea bestia
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
La fantasía es la droga de la mente
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
La pereza es la madre de todos los vicios.
La oscuridad reina a los pies del faro.
A rey muerto, principe coronado.
Sin harina no se camina.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Bien te quiero y mal te hiero.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
La verdad sale en boca de los niños.
Leche y vino, veneno fino.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Marido, comprad vino; que no lino.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Quien no arde en llamas no inflama
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Buena vida, padre y madre olvida.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.