Buscar el mediodía a las 14 horas.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
La tercera es la vencida"
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
El abad canta donde yanta.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
¡En San Antonio, rayos y truenos!
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Quien no sabe dar sabe recibir
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Aprende llorando y reirás ganando.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Todavía aguas corren profundamente.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Peor que pulga en la oreja
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.