El amor está oculto como el fuego en la piedra.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Leer entre renglones.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Año de neblinas, año de harinas.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
El amor no se oxida
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Quien canta, su mal eta.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Valor y querer, facilitan el vencer.
La distancia hace a las montañas más azules.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Quien roba una vez, roba diez.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Que cada zorro cuide su propia cola.
La vida es una sorpresa continua
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
El amor no se mendiga, se merece.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Nunca llueve a gusto de todos.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.