Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
El que la hace, la paga.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Chilla más que un camionao é pollos.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Sigue los impulsos de tu corazón
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Febrero loco y Marzo otro poco.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Las penas de amor las quita el licor
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Es de bien nacido ser agradecido
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Por la peana se adora al santo.
Dios no desampara a sus hijos.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Si truena es porque va a llover.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
El dinero hace al hombre entero.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Serio como perro en bote.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Las migas son también pan.
Todo flujo debe tener su reflujo.