Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Amar sin padecer, no puede ser.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Ama, perdona y olvida.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
A gallo viejo gallina joven.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Pedir las perlas de la virgen.
A la hora mala no ladran los perros
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Al rebuznar se verá quien no es león
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Aquel que guarda siempre tiene.
Llamar al gato, gato.
Pensando en pajarito preña'o
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Dios perdona a quien su culpa llora.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Año hortelano, más paja que grano.
Ser un mordedor de pilares
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Alabanza propia, mentira clara.
No juzgues el barco desde tierra
Oir a todos, creer a pocos.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Tener el juego trancado.
Quien no se arriesga no cruza el río