Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Más obrar que hablar.
Loquillo y los Trogloditas.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Hablar hasta por los codos.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Al desdén con el desdén.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Mucha carne, moitas enfermedades.
No se toman truchas a bragas enjutas.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Vida bien concertada, vida holgada.
El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
Ojo al parche.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
No enturbies aguas que hayas de beber.