Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
La costumbre vence a la ley.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Perfecto solo Dios.
Comida sin hospitalidad es medicina.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Lo dicho, dicho está.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Saber más que Merlín.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
El que mucho abarca, poco acaba.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Esto son habas contadas.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Hay ayudas que son lavativas.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Noche toledana. (Irse de farra).
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Músico pagado no toca bien.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.