No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
A cada cañada le llega su añada.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
El hambre es el mejor cocinero.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Lo que no está prohibido está permitido.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Caridad y amor no quieren tambor.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Música y flores, galas de amores.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Achaque el viernes por comer carne.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El haragán es el hermano del mendigo.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Los reyes tienen los brazos largos.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La avaricia rompe el saco.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.