Por San Juan quemó la vieja el telar.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Hacer buenas (o malas) migas.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Las novedades son la sal de la vida.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Antes de meter, prometer.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Todo gran amor no es posible sin pena.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El amor no hace hervir la olla
Conquista el amor solo aquel que huye
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
A fullero viejo, flores nuevas.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Llámame gorrión y échame trigo.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.