Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
La belleza siempre tiene razón
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Atrás viene quien las endereza.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Bien está lo que bien acaba.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Más fea que un carro por debajo.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Guerra avisada no mata soldado.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Hacer un viaje y dos mandados.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Las novedades son la sal de la vida.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.