La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Donde entra la cabeza, entra la cola
A muertos y a idos, no hay amigos.
Año de neblinas, año de harinas.
De casas y de potros que lo hagan otros.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Olla remecida u olla bien cocida.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Antes de que acabes, no te alabes.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
El amor y el reloj locos son.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El mal llama al mal.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
A cabellos enredados, piojos por descontado.