No tengas como vano el consejo del anciano.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Más groso que el Guelpa.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Hay que predicar con el ejemplo.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Casa en canto, y viña en pago.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
La honestidad es un vestido de oro
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
El verano es la madre de los pobres
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Más vale mendrugo que tarugo.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.