Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
La lengua es el castigo del cuerpo.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Al buen vino, buen tocino.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Perro flaco soñando con longaniza.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Los casados, casa quieren.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Escatimar y dar a putas.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Más matan cenas que guerras.
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
Al asno no pidas lana.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
A ave de paso, cañazo.
Estas son de mi rodada.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Inútil como bocina de avión.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
A amo ruin, mozo malsín.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
A la vejez aladares de pez.