Bailaré según tu música.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Las cañas se vuelven lanzas.