Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
A tal puta, tal rufián.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Sal derramada, quimera armada.
Todo lo prieto no es morcilla.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Rana en el fondo del pozo.
El ojo quiere su parte
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Cada gusto cuesta un susto.
Quien te adula, te traiciona.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Caranga resucitada pica muy duro.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Come, que de lo yuyo comes.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Aramos, dijo la mosca al buey.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Palabras sin obras, barato se venden.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Tras el buen comer, ajo.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Del mal vino, buena borrachera.
Quien calladamente arde, más se quema.
Alma sin amor, flor sin olor.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.