En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
No hay mejor salsa que el hambre.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Dificulto que el chancho chifle.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Come santos, caga diablos.
A la cabeza, el comer endereza.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Hace un frío que se hielan las palabras.
El que come aprisa, come mal.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Burro que piensa bota la carga.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Estar como las putas en cuaresma.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
A lo hecho, pecho.
Al que le pique, que se rasque.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.