Me mandaron a la guerra sin fusil.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Parva trillada, parva beldada.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Obra hecha, dinero espera.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Muchos Trueno y nada de auga.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
La que fácil llega, fácil se va.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Si la gata pare en el horno, los gatitos no son bizcochos, son gatitos.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
El que asno nace, asno se queda.
Que saben las vacas de montura.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
El hombre después que le roban, pone candado.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.