A la mar madera, y huesos a la tierra.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Una vez al año, y ésa con daño.
Esta muy pelón el indio para poder hacerle trenzas.
Buenas cartas a veces pierden.
El día nunca retrocede de nuevo.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
La muerte regalos no prende.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
La envidia acorta la vida.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
No hay gallina ponedora, que ponga un huevo cada hora.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Cual el año, tal el jarro.
El que quiere a China quiere a Mao. El que no ama a China no ...