El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Le sacan punta a una bola de billar.
Quien cae no tiene amigos.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Feo, pero con suerte.
Quien se casa, mal lo pasa.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Quien mucho escucha, su mal oye.
La belleza entra por la boca.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Calor de paño, jamás hizo daño.
Donde buenamente quepa, plantador planta una cepa.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
No falta un burro en un mal paso.
El borracho, de nada tiene empacho.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.