Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Esta muy pelón el indio para poder hacerle trenzas.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El día nunca retrocede de nuevo.
La muerte regalos no prende.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Buena ventura solo con otra dura.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Buenas cartas a veces pierden.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
La envidia acorta la vida.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
No hay gallina ponedora, que ponga un huevo cada hora.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Cual el año, tal el jarro.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
El que quiere a China quiere a Mao. El que no ama a China no ...
El lunes, ni las gallinas ponen.