Algún día, ahorcan blancos.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Los difuntos, todos juntos.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Salud perdida, salud gemida.
El sabio calla, el tonto otorga.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Copas son triunfos.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
A persona lisonjera no le des oreja.
Compañía, ni con la cobija.
Lo que fuere sonará.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Miren quién habló, que la casa honró.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.