Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
La cara bonita y la intención maldita.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Años de higos, años de amigos.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
A la mujer casada, no le des de la barba.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Para presumir hay que sufrir.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
En Marzo tres hojitas tiene el ajo.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
A buen sueño, no hay cama dura.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Al pobre el sol se lo come.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Juez con prisa, juez que yerra.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Estás más perdido que un juey bizco.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
No seas mono, porque te bailan.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Para el gusto se hicieron los colores.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
En 36 platos hay 72 enfermedades.
Ambicioso subido, pronto caído.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.