Madre holgazana cría hija cortesana.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Quien no llora, no mama!
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
A falta de reja, culo de oveja.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Cada arroyo tiene su fuente.
Hay desgracias con suerte.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Aceite y vino, bálsamo divino.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
El vino y la verdad, sin aguar.
La cascara guarda el palo.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
Hoy arreboles, mañana soles.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Con pelito... no hay delito.
El vino casi es pan.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Esto parece el coño de la Bernarda.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Vive y deja vivir.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Más vale tuerta que muerta.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Eres lo que comes.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.