La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Por la peana se adora al santo.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Beber, hasta la hez.
A feria vayas que más valgas.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Como el espigar es el allegar.
Con el engañador, se tú mentidor.
Cada fracaso nos hace más listos.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
El gusto se rompe en géneros.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Perro que ladra no muerde.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Agua vertida, mujer parida.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
La fantasía es el reposo del alma
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
No le busques ruido al chicharrón.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.