El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Febrero, cebadero.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Por San Miguel se cata la miel.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Juegos de manos se van al culo.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
A Seguro se lo llevaron preso
De veinte a sesenta, cornamenta.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Qué buenos semos, mientras comemos.
El amor gobierna su reino sin espadas.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Una palabra deja caer una casa.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
El amor reina sin ley
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
A quien labora, Dios lo mejora.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Gato enratado no quiere pescado.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
La sal no es atacada por las hormigas.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.