Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
La ocasión es la madre de la tentación.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Remienda paño y pasarás año.
No juzgues el barco desde tierra
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Agua vertida, no toda cogida.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
El que araña y muerde, poco puede.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
La ocasión asirla por el guedejón.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Donde aprietan, no chorrea.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
La cara del santo hace el milagro.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
El amor es como el agua que no se seca.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Del lobo un pelo.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
Es mucho arroz para este pollo.