Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Cada palito tiene su humito.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Los burros prefieren la paja al oro.
Eso es como pedirle peras al olmo.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
La cortesía exige reciprocidad.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
La cebolla engorda la polla.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
A padre avaro, hijo pródigo.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Otro gallo le cantara.
La libertad es un pan bien cocido
Hijos y mujer añaden menester.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Pon y te llamaran gallina.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Padecer cochura por hermosura.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Detrás de los picos van los chicos.
El otoño de lo bello, es bello.
No hay salsilla como la hambrecilla.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.