Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
A capa vieja no dan oreja.
Calma piojo que el peine llega.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Peso y medida, alma perdida.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Pa' todo hay fetiche.
El que mal anda, mal acaba.
A cada santo su vela
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Valgan las llenas, por las vacías.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Sacar las castañas del fuego.
Con pedantes, ni un instante.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Hay ayudas que son lavativas.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
A cada cerdo, le llega su sábado.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
El derecho de los pobres no es más que llanto
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Guardas bien y no sabes para quien.
Al mal dar, tabaquear.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar