Nunca llueve a gusto de todos.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
La moda no incomoda.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Santo Tomás, una y no más.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Para ser bella hay que ver estrellas
Lobos de la misma camada.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Si truena es porque va a llover.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
En el refugio del otro vive cada uno
Las penas de amor las quita el licor
Más ven cuatro ojos que dos.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Pensando en pajarito preña'o
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Cuantos más seamos, más reiremos.
A nadie le amarga un dulce.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Donde hay amor, hay dolor.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El enano ve gigantes por todas partes.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Ser feliz como pez en el agua
De hora en hora, Dios mejora.
Niños y viejos, todos son parejos.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
A donde las dan, allí las toman.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
El que se casa, por todo pasa.
Ya saliste con el chancho al hombro.