Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
O la bebes o la derramas.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
A la larga, todo se arregla.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Qué es una raya más para el tigre.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Peor que pulga en la oreja
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Entre bueyes no hay cornadas.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Dios aprieta pero no ahoga.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Casado por amores, casado con dolores.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Deja al menos un huevo en el nido
El deseo hace hermoso lo feo.
Poco a poco se anda lejos.
En la necesidad se conoce la amistad.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Solo como Adán en el día de la madre
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Cuatro ojos ven más que dos.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Aquel que guarda siempre tiene.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Más vale prevenir que curar.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.