El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Ahí está la madre del cordero.
Perro ladrador, poco mordedor.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Niño mimado, niño mal educado.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Los extremos nunca son buenos.
Estoy como gallo en corral ajeno
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Refran viejo, nunca miente.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Bailando con la más fea
La práctica hace al maestro.
La crianza es buena los trece meses del año
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
No tienes dedos para el piano
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Más dañado que agua de florero.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Ser el último orejón del tarro.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Amar sin padecer, no puede ser.
Al erizo, Dios le hizo.
Bicho malo nunca muere.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Guagua que llora mama.
Amores añejos acaban con los pellejos.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Lo pasado, pisado.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Quien roba una vez, roba diez.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.