Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Para morirse, siempre hay tiempo.
La barca pasa, pero el río queda.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Hombre avisado, medio salvado
De día beata, de noche gata.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Mejor solo que mal acompañao.
Hay que sufrir para merecer.
El vino hace buena sangre
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Pan con ojos y queso sin ellos.
Una buena mañana hace buena la jornada.
El buen vino sin ramo se vende.
De la esperanza vive el cautivo.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
La belleza está en los ojos de quien mira.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
De tal colmena tal enjambre.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Lo bello es difícil.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.