A confite de monja pan de azúcar.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Con el metro que midas, te medirán.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
El pobre de su pobreza no sale.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
A buen sueño, no hay cama dura.
A la de tres va la vencida.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Sal derramada, quimera armada.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
La buena hija dos veces viene a casa.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Boca de miel y manos de hiel.
No da quien tiene, sino quien quiere.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
La barca pasa, pero el río queda.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.